martes, 13 de noviembre de 2007

Los nuevos negacionistas

Últimamente ha vuelto a ponerse de moda aquel viejo término con el que se denominó a los historiadores, periodistas y políticos que no admitían la espantosa realidad provocada durante la II Guerra Mundial por los nazis en sus campos de exterminio masivo. Negacionistas. Así se ha venido a llamar a aquel sector de la comunidad política que, sirviéndose de rigurosas doctrinas científicas –aportadas en algún caso incluso por familiares cercanos- mantienen una actitud cavernícola en lo concerniente al calentamiento global.

Oportuna designación –negacionistas, repito- que en este país coincide con la actitud general de la derecha política y mediática frente a las situaciones no sólo del presente, sino también del más cierto y contundente pasado. Sin comentar aquí la vergonzosa pantomima conspirativa en torno al 11-M, conviene referirse otra vez al vocablo aludido para sintetizar la postura del Partido Popular en uno de los asuntos de mayor trascendencia política del momento. Sí, negacionistas quienes aún no han tenido el coraje de condenar una dictadura. Quienes ven en el franquismo una época dorada de “extraordinaria placidez”. Quienes sin sonrojarse niegan amparo para miles de represaliados. Porque la Ley de Memoria Histórica, lejos de buscar división alguna, gira en torno a una idea clave que durante treinta años de democracia se ha ignorado: reparación. Reparación y reconocimiento para unas víctimas olvidadas. Negacionistas porque independientemente de que vivieran bien o mal –más bien que mal- durante la represión fascista no reconocen el sufrimiento al que la gran parte de la población estuvo sujeto. Aquello nunca pasó. O si pasó, no fue tan malo como ahora se dice. Y sin avergonzarse, defienden su postura alegando que no es más que otra parte de nuestra historia. También lo es Auschwitz y ningún demócrata alemán titubea a la hora de condenarlo.

Porque niegan que sea criminal fusilar a un defensor de la democracia. Porque para ellos el trato animal con que se castigaba a la mujer no merece ser ni tan siquiera cuestionado. Porque para ellos la libertad puede servirse por cuotas. Esta derecha cínica, con máscara de demócrata, pero cómoda aún en los valores que durante cuatro décadas impuso el dictador valiéndose del asesinato y la tortura, no merece otra cosa que la misma condena que por fin, en forma de Ley, se le ha dado a aquellos años de terror.


Marcos Carrascal Meneses.

3 comentarios:

La Bombilla Fotógrafa dijo...

Ya, también llamo yo, negacionistas a los conspiranoicos del 11 M.

andre-ruiz dijo...

Esos "negacionistas" a los que también se refiere Bombilla, son muy Populares,
unos lo son en base a su convicción moral,
otros porque al informarse confunden opinion con información
y finalmente los que se nutren de información adulterada aderezada de la opinión unanime de su entorno...
En lo referente al genocidio nazi es terrible que haya gente tan "enferma" como para llegar a negarlo, afortunadamente las severas leyes europeas ayudan lo suyo en ese tema...

lola G.J dijo...

Esos negacionistas se acompañan de una infeliz gaviota...! ¡Pobrecito animal indefenso...! Nazis de convicción, se confunden con los de las sotanas y el color púrpura y todos a una se manifiesta contra la igualdad, contra los derechos humanos... Pero... ¡ni pensarlo...! Contra las guerras no se manifiestan y les importa un carajo que todavía miles de seres humanos muertos llenen las calles de Irak en una guerra que el borracho nazi, a cambio de prebendas que ahora le gestiona el yerno, con el apoyo de Rouco, decidió llevarnos a todos...

Tendrán que pagarlo, un abrazo