martes, 26 de febrero de 2008

¿Amnésicos?

Un artículo de Marcos Carrascal Meneses
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Tiempo de elecciones. Los medios de comunicación preparan las armas y desarrollan quiméricas estrategias para ayudar o perjudicar a uno u otro partido. Las portadas de los periódicos rara vez no están presididas por un titular impactante que, dependiendo de la suerte que haya esa jornada, puede contener o no algún dato relevante. Sondeos, previsiones, análisis interesados y balances desde distinto enfoque llenan las páginas de los diarios y las ondas audiovisuales.

Un tiempo frenético en el que prima, como elemento común a toda manifestación, la prisa. Prisa por convencer, por demostrar, por llegar al final de la carrera con el trabajo hecho. Y escasea por estas fechas, algo que, si ya es raro de ver en el periodismo y en política, se ausenta por completo –y sin complejos- en época electoral: la seriedad.

El ganador de unas elecciones debería serlo por sus méritos, antes que por sus promesas y mucho más que por su marketing. Y aunque gran parte de la labor de captación de votantes ya la hayan desarrollado, más sutilmente, a lo largo de la legislatura los medios de comunicación, en estas elecciones la campaña se perfila como decisiva y determinante. Los votantes parecen haber olvidado los agitados e intensos cuatro años que harán, prácticamente, cuando se abran las urnas el 9 de Marzo. Y es que, habiendo razones más que de sobra para tener ya el voto decidido, todos los indicadores demoscópicos indican lo contrario.
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Me pregunto, con cierta preocupación, por la capacidad crítica de los ciudadanos. ¿Es posible que haya, a día de hoy, algún votante de izquierdas que se plantee dar su voto al PP? ¿Ha cambiado el Partido Popular su discurso como para atraer a quien apoyó su marcha? En esta legislatura de mudanza, en la que quizás el mayor cambio ha operado en la forma en la que el gobierno se dirige a los ciudadanos, se han dado ocasiones de sobra para que el ciudadano sepa a quién, -o más claramente, a quién no- apoyar. Un balance serio y sereno de estos cuatro años deja claras e irrefutables varias evidencias clínico-políticas: El PP es defensor de los valores de una derecha extrema y radicalizada, anclado en un discurso reaccionario y burdamente maquillado de demócrata. El PSOE, desde el prisma de un discurso aguado y dulzón, ha puesto en marcha medidas legislativas y gubernamentales de corte social-liberal, temiendo siempre la feroz respuesta de la derecha y su posible repercusión electoral. Izquierda Unida se ha mostrado fiel al gobierno de Zapatero, y, con su precaria representación parlamentaria, ha impulsado los proyectos más progresistas, sin saber marcar una línea ideológica clara en todo momento. También ha quedado claro cómo los nacionalismos catalán y vasco, haciendo gala de una mezquina arrogancia política, sabedores de su posición privilegiada y tristemente decisiva, están dispuestos a darle la llave de la soberanía popular al mejor postor. Así las cosas, no hace falta campaña electoral alguna. O mejor dicho, no debiera hacer falta.

Sin embargo, los sondeos de opinión demuestran lo contrario. La posición de los votantes fluctúa diariamente motivada por los acontecimientos del escenario electoral. En el PP se frotan las manos, felices de esta aparente amnesia ciudadana. Y en el PSOE, se las llevan a la cabeza. Después de tantos episodios de insulto y desfachatez ¿podrán los herederos del franquismo volver a ocupar un poder que, aún hoy, no asumen haber perdido?

1 comentario:

NACHO dijo...

El hecho de que ese populismo barato y burdamente demagogico y manipulativo que es la proa del discurso ultraderechista cale tan profundamente duele y mucho... ¿No oyes quejarse a Democracia? Esta gete no la respeta, la manosea, la manipula, abusa de ella y sin embargo están impunes...

No creo que el discurso del PSOE sea "aguado y dulzón", como dices, aunque es cierto que en algún momento de la legislatura me hubiera gustado más dureza, sobre todo con respecto a la Iglesia y a las teorías conspirativas. La verdad es que, con sus fallos (que los hay, como en todo), cada día me siento más orgulloso de sentirme parte de este proyecto.

Un abrazo y gracias por la colaboración...