lunes, 16 de marzo de 2009

Obama "el socialista" y los impuestos

Aviso a navegantes: lo que voy a contar es verídico. El otro día, mientras mostraba a mis alumnos de Ashburn, Virginia un documental titulado "Travelers: South America", sobre costumbres y tradiciones en varios países del continente, un alumno se volvió hacia mí y me preguntó:
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- ¿Señor Meneses, Chile está en España?
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El absoluto estupor en mi cara precedió a mi respuesta -por lo demás, bastante escueta-.
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No hace demasiado tiempo, cierta prensa americana tildaba a Obama de "socialista" por, entre otras cosas, proponer una subida de impuestos a las rentas más altas.
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El primer caso es una flagrante muestra de ignorancia, el segundo es además una muestra de cinismo y de falta de memoria.

Ya lo dije antes en este blog: hay que dejar claro, de entrada, que muchos americanos no son capaces de diferenciar comunismo de socialismo, y que ambos están asociados en el subconsciente colectivo a la idea de antiamericanismo. Sí, Obama NO es un socialista, pero es evidente que los objetivos de su programa de gobierno marcan una diferencia abismal con respecto al partido republicano, y es lo suficientemente cercano a nuestros principios como para considerarlo un amigo. Sin duda es una pena, no obstante, que Obama no haya aprovechado la ocasión para, amén de clarificar que "no es un socialista", explicar que lejos de ser malo, el socialismo de muchos países europeos ha realizado grandes aportaciones para el progreso de sus respectivos países (sin ir más lejos, España).
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Pero vayamos al grano.
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Como decía, la prensa americana ha estado obsesionada con el plan del presidente Obama de retirar la bajada de impuestos que George W. Bush otorgó a las rentas más altas (del 39.6 al 35%), e incluso sugiriendo que eso le convertía en socialista. Pero ¿sabéis cuanto pagaban los americanos más ricos del país al final de la presidencia de Ronald Reagan? Un 50%.
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¿Y que hay de Nixon y Dwight Eisenhower, ambos también presidentes republicanos? ¡¡Pues un 70 y un 91%, respectivamente!! Sorprendente, ¿verdad? Con toda la polémica que se ha montado aquí sobre la política fiscal de Obama, lo cierto es que los americanos más ricos aún pagarán mucho menos con él de lo que pagaban con Nixon o Eisenhower (ver ilustración).

A pesar de tanto lloriqueo, conviene recordar que el plan de Obama supone una rebaja de impuestos para el 95% de los americanos, amén de cerrar resquicios legales que las compañías petrolíferas, las grandes corporaciones y los denominados "hedge funds" (fondos de inversión libre) usaban para pagar menos impuestos.

En todo caso, si hubiera que cambiarlo yo desde luego subiría aún mas los impuestos a las rentas altas... Que sinceramente un 39,6% no me parece en absoluto excesivo. Para que tengan algún motivo más de queja.