domingo, 21 de marzo de 2010

Sueños de bambú entre arrozales

Las luces se atenúan en el pequeño escenario circular del Circo Price. Se hace el silencio. A un lado y sentados discretamente en el suelo, los músicos toman de la mano al público expectante y lo transportan con suavidad dentro de la escena, por una noche espectadores privilegiados en el corazón mismo de Vietnam.

"Lang Toi". Mi pueblo. Como en un breve sueño poblado de cañas de bambú, luces, penumbras y acrobacias imposibles, la compañía que dirige Le Tuan Anh es capaz de recrear la ilusión de la vida en un poblado, compartiendo con nosotros exóticos retazos de Vietnam y su cultura popular. Una escenografía sobria y alejada de efectismos que sin embargo es capaz de fabricar una magia caprichosa y diferente, donde la música tradicional y la danza se entremezclan armoniosamente con un delicadísimo lenguaje circense.

A lo largo de poco má de una hora somos partícipes de su vida cotidiana, de sus costumbres y tradiciones. Con ellos navegamos por el río, nos levantamos al amanecer para trabajar en los arrozales y sentimos la inmensidad y la exhuberancia de su jungla. Somos también testigos de los cantos que amenizan sus labores, asistimos a sus rezos y nos emocionamos con la sencillez de sus juegos y de sus esperanzas, las de un pueblo acostumbrado a sufrir que recupera la alegría y mira con optimismo al futuro.

"Lang Toi" surge del encuentro en Vietnam del prestigioso malabarista Le Tuan Anh con los hermanos Lan y Nhat Nguyen, que regresan a su patria después de una larga estancia en Francia. La conjugación de ambas trayectorias creativas crea esta mezcla única de tradición oriental y occidental, un regalo de plasticidad y fantasía que comparte en cierta manera la inspiración de espectáculos como Le Cirque du Soleil y que he tenido la fortuna de vivir en estos últimos días de representación en la carpa del Teatro Circo Price.