lunes, 3 de septiembre de 2007

Sin Rosa Díez y con las pilas puestas

Sucedió, sucedió, finalmente sucedió... Y es que de tanto haberlo oído una y mil veces parecía que no iba a suceder nunca, y que la europarlamentaria "socialista" no parecía en verdad dispuesta a dejar de chupar del tarro de un partido a cuyas siglas debía de haber renunciado hace mucho. Desde luego, antes de empezar a regurgitar su amargura y rencor por las tertulias derechonas de Madrid y resto de plazas (nacionales y europeas).

Rosa Díez ha renunciado, por fin, a su escaño de europarlamentaria y ha abandonado el partido en cuyas filas ha militado durante varias décadas. Aunque ya hace dos años la ejecutiva del PSE-PSOE la pidió que se fuera, no ha ocurrido hasta ahora, tras varios años de constantes desencuentros con sus compañeros de partido (por decirlo con una inmerecida cortesía) y para fundar un nuevo partido, la Plataforma Pro, con el que concurrirá a las próximas elecciones generales. Por cierto, que para no pocos analistas, incluidos aquellos próximos a las bancadas populares, el partido de Díez y Savater podría restar -si resta- más al PP que al PSOE...

Ésa ha sido, a mi juicio, la noticia más destacada de las últimas semanas, y la que he querido destacar en mi vuelta al ruedo informativo tras las vacaciones de agosto. Iniciamos un curso político que además se ve salpicado por las disputas internas en el PP -que, viéndolas venir, se esfuerza por sujetar a sus perros de presa para que no se despedacen unos a otros antes de tiempo, buscando los despojos del ya cadáver político de Rajoy Brey-. Presumo que ésta va a ser una larga e inusual campaña electoral, si bien está por ver qué argumentos puede sacar una oposición que en tres cursos políticos ha sido incapaz de presentar una sola idea propia o propuesta constructiva y no ha hecho sino uso de la más absoluta demagogia y barriobajerismo político, ético y humano.

El presidente Zapatero, en una entrevista concedida ayer al diario El País, se ha reafirmado en su intención de agotar la legislatura y en llevar a buen término una treintena de leyes de tipo social antes de los próximos comicios, en marzo de 2008. Y aunque haya apuntado ya el marcado carácter social del próximo programa electoral socialista, no puedo dejar de preguntarme si el próximo Ejecutivo apostará sin medias tintas por solucionar el problema de la vivienda en España... ¿Cuánto ha subido la vivienda en los últimos diez años? ¿Cuánto lo han hecho los sueldos? Digo lo que dije hace cuatro años: si gana el PSOE podrá hacer muchas cosas, pero lo de la vivienda está "complicadillo". Hace falta voluntad y leyes que faciliten una fuerte devaluación de un mercado inmobiliario inaccesible para tantos ciudadanos (por cierto, uno no deja de ser joven si tiene más de 35 tacos). Claro que, entonces... ¿Qué ocurriría con ese crecimiento económico español basado en tan alta medida en el urbanismo? ¿Podríamos absorber ese trasvase de mano de obra que ya no sería necesaria en la construcción? ¿Es compatible la arriesgadísima promesa de pleno empleo que supuestamente irá en ese programa electoral con una vivienda accesible (a los jóvenes y no tan jóvenes)?
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¡Ay, madre... Cuánta ventaja nos llevan en ciertos aspectos otros países europeos donde la mayoría vive de alquiler porque el alquiler es muchísimo más barato!

1 comentario:

lola G.J. dijo...

Ya era hora.. La considero una perdedora mediocre que no sabe aceptar su realidad, con un afán de protagonismo desorbitado que la ha llevado a las situaciones más inverósimiles de hipocresía, de odio, de despecho ...y de vengaza... Mal ejemplo.

Un nuevo error, me refiero a su nuevo partido, asesorada por Mayor Oreja. Ella misma acaba de hacer el agujero de su propia tumba política... Perdió toda su credibilidad, si es que alguna vez la tuvo para alguien... Me alegro ... Aunque esté mal alegrarse del mal ajeno... Pero que quieres que te diga.. Soy sincera, me alegro... Una menos... Otra como Cristina Alberdi... Son gente que no merece mi respeto y no las respeto... Me asquea la gente que pierde la dignidad ....