viernes, 14 de marzo de 2008

Zaplana se va... Una razón más para ser feliz

Cuando múltiples voces progresistas pedían a gritos una renovación del Partido Popular, no lo hacían por simple palabrería. Y cuantas veces hemos deseado en voz alta una derecha moderna, dialogante y separada definitivamente de su lúgubre pasado, no lo hemos hecho a la ligera sino movidos por valores democráticos más allá de nuestras simples posturas políticas. Mi intención, al menos, ha sido siempre exigir una escena política sana y digna, expresar un deseo íntimo de enfrentarme a un contendiente digno, librar una batalla de las ideas en que los argumentos y las convicciones tomen el lugar de las manipulaciones, las mentiras y la falta de ética.
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Eduardo Zaplana se va (noticia excelente), y con ello se da un paso, si bien no del todo voluntario y marcado por las circunstancias (¡ya quisiera yo que obedeciera a deseos de moderación!), hacia una nueva forma de hacer política. Espero y deseo (aunque no me engaño) que los cambios que a partir de ahora se den en el PP faciliten un mayor respeto hacia los demás, mayor tolerancia y un espíritu mucho más democrático (que hasta ahora ha brillado por su ausencia). Creo que diez millones de españoles merecen una derecha más moderna, responsable y con sentido de estado que la que hemos tenido hasta ahora...
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... Y no me malinterpreteis. Entiendo que la derecha seguirá siendo siempre derecha aunque jamás esté de acuerdo con ella, pero me gustaría tener ese adversario digno, esa lucha por las ideas a la que hacía referencia antes. Y no, ahora no lo hay.
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Ya dijo Voltaire: "daría mi vida porque mi enemigo pudiera defender ideas opuestas a las mías". A lo que yo respondo en la línea de un gran compañero, Alfonso Guerra, que me dijo una vez: "yo no soy tan generoso. Yo daría LA MITAD de mi vida, porque la otra mitad la necesito para evitar que consigan lo que se proponen".

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