jueves, 28 de junio de 2007

¿Nos hemos olvidado de enseñar a conversar y debatir?

ARTÍCULO - COLABORACIÓN de... ÓSCAR RÍOS


Me encuentro cansado de recibir mensajes, consignas, eslóganes y acusaciones veladas, establecimiento de verdades absolutas que son sólo admitidas por los afines (de la parte que corresponda en cada caso). Me siento inmerso en una vorágine de discursos vacíos y replicas del "y tú más". Es como si no reconociese mi sociedad como propia, sino más bien como algo que tengo al lado. El vecino porculero ese que todos tenemos.

Reconozco que me siento atraído por las ideas sociales más que por las capitalistas. De hecho, como capitalista me siento un verdadero piojo resucitado. Y por ello, más cercano a la política socialista que a la política del PP. Pero eso no supone ningún trauma para mi (también tiene aspectos encomiables el PP, que no reconozco en el PSOE). Mi verdadero miedo reside en otro sitio. Reside en la actitud, allí donde uno puede vender una idea por un medio, sin llegar a alcanzar el fin que produjo la idea.

En una conversación con el benefactor de este foro, él me señalaba la atrocidad de la política opositora del PP, y lo increíble de los resultados obtenidos en las urnas. Volqué mi pánico y desconcierto en una pregunta:
¿Puedes explicarme cómo es posible que gente con una extensa cultura, educación y formación, que además son buenas personas, se decanten por la opción de derechas antes que por la socialista? Quiero decir, ¿cómo es posible que una idea tan frontalmente opuesta a la tuya, pueda tener alguna validez que tu no puedes ni tan siquiera contemplar? ¿Dónde nos hemos perdido?

En el fondo nos hemos vendido a una idea, una estrategia. Pienso que el problema puede ser la desinformación, la falta de crítica y análisis de las cosas, la sobreinformación que recalienta nuestras pobres mentes sin permitirnos formarnos una idea real y verdaderamente libre de los acontecimientos, las mentiras volcadas sin ningún respeto, ni al lector ni al acusado, y para mí las peores: las mentiras veladas, que no hay que probarlas, pero van quedando insertas bajo la piel formando esa sensación extraña de culpabilidad.

Creo que la democracia ha perdido su virtud. A veces la veo como un ser vivo, que come lo que encuentra, ya que nadie la alimenta. Todos nos creemos en posesión de la verdad, y aquellos que piensan como nosotros son inteligentes, pero los equivocados... ¡Pobrecillos!

Nadie se ha parado a pensar que el debate no es exponer tus ideas y machacar las del otro. Pues no, no es eso; ciertamente tus ideas deben ser respetadas, valoradas y admitidas, sin necesidad de imponerlas (mucho menos a gritos). Deben enriquecernos y permitir que al tomar nuestras ideas, hablemos desde la reflexión y la auto-obligación de comprender otras formas de pensar (pero es que esto de la auto-obligación...). Últimamente he descubierto el truco: consiste en callase cuando alguien dice algo con lo que no estamos de acuerdo. Así parece que nos comprendemos. Luego a solas ya nos podemos soltar, cuando no nos oiga (¡pobre!). ¿Nos hemos olvidado de enseñar a conversar y debatir?

Lamento que el "Tomate" no nos esté enseñando lo contrario; tan solo es el reflejo de lo que pensamos... Vamos, ni el tomate ni los "debates" que hoy en día podemos recibir de los medios (véase Telemadrid, pero no es el único caso). Mi gran duda es si no sería mejor empezar a mostrar la virtud de un debate, mentes abiertas que reflexionan sobre asuntos sin un objetivo formador, tratando de los asuntos que nos interesan pero informando, sólo informando.

Lo cierto es que me da miedo cuando me encuentro alguien que defiende una idea que no comprendo. Me da miedo pensar que no soy capaz de ponerme en su lugar, llegar a admitir lo que él tiene asumido como evidente. Esto es debido a que pienso que eso es el principio de todo cáncer de una sociedad, y a mi el cáncer me da miedo.

Pero tampoco considero que mi idea sea demasiado válida. Tan solo echo de menos que eso se busque como objetivo fundamental en la formación, adoctrinamiento o como lo quieran llamar... Ah, que eso es lo importante, que uno ya cuando llega a la mayoría de edad, que se busque las lentejas.... Me da a mí que ese puede ser el mayor error: resulta que ese de las lentejas es el que va a decidir quién gobierna. El púber que esta adoctrinándose votará dentro de unos años. ¿Es que no se quiere asumir la responsabilidad de enseñar y enriquecer mentalmente a ese lentejero?... ¿No será porque no interesa que piense? ¡Cuántas mentiras han colado gracias a eso! ¡Qué bendita manipulación!... Decidme un momento ¿No os da miedo? ¿No sería fundamental que aquellos que deciden reciban una cultura y educación democrática? Siempre pensé que aquellos que no son capaces de votar a un determinado partido, quizá sea porque les falta reflexión para valorar. Pero no hablo de votar al tun tun, me refiero a ser capaces de decidir, elegir, sopesar y evaluar las virtudes y los defectos. ¿Realmente vale para algo la jornada de reflexión? ¿O es algo que nos han contado que se hace antes de cada elección, para que no nos chanchulleen el día antes...? Reconozco que me pierdo al pensarlo, me falta talante, debe ser. Insisto que no pretendo levantar a nadie de su tumba, tan solo que al leerlo uno se quede con una sensación extraña, como diciendo... ¡Coño!

Por último, me gustaría citar una frase de Cristina Almeida que me resulta casi cómica en esta era : "...En este país se ha perdido el concepto de consenso por el de mayoría absoluta..."

3 comentarios:

NACHO dijo...

Óscar, como te dije para mí sigue existiendo una enorme diferencia entre la política de unos (PSOE) y de otros. En términos de moral, de ética, de honradez, de decencia a todos los niveles. No hay más que escuchar a Elena Valenciano, a Pedro Zerolo debatir con peperines y escuchar sus argumentos.

Dicho eso, cierto es que deberíamos recuperar la esencia de ese entendimiento, de esa aceptación de diferentes puntos de vista (estemos de acuerdo o no). Pero es casi imposible si uno (el PP) no quiere o pone casi imposible cambiar de tercio. Cuando la COPE, EL MUNDO, LA RAZÓN e incluso el ABC llevan la falacia a primera línea política. ¿Cómo defenderse?

nata niña fakir dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
nata niña fakir dijo...

Estimado Oscar:

Una vez más lamento el tono pesimista de tus reflexiones.

Siento no estar de acuerdo con todo aquello que te leo. Verás, la democracia, tal y como yo la entiendo es, entre otras cosas, eso, debate, crítica y libertad para cada uno decir lo que quiera.

No se trata de adoctrinar, sino de exponer el pensamiento de cada uno. Porque milites o no en una opción política el pensamiento de cada uno es único, aunque dos personas se vean amparadas bajo el paraguas de la misma opción política su pensamiento nunca será el mismo, es parte de la gracia de nuestro sistema político la libertad con el límite del respeto al de al lado. Aquí llega el problema, que a ciertos políticos españoles de hoy en día les baila el concepto respeto, por eso vemos en el Parlamento español a elementos como Martínez Pujalte insultando a todo lo que se mueve sólo por el placer de montar bronca y emborronar el debate. Ese es el motivo por el que, como ya he dicho en este espacio en aguna ocasión, creo que el Partido Popular debería dejar de crticar con esa ferocidad la aún no estrenada, educación para la ciudadanía y estudiarse a fondo el manual de primer curso.

Sin embargo la democracia es así, es libertad, también para dar cabida a los pujaltes de turno. Ahí estará la labor del ciudadano en decidir con su voto entre el Broncas-Pujalte o el talante de Zapatero

Por lo demás, un fuerte abrazo, espero verte pronto y poder seguir debatiendo